Alcalá: la guarida de la luz

Un día en Alcalá no se mide en horas. Se mide en imágenes. 

Porque este pequeño pueblo costero del municipio de Guía de Isora, en el suroeste de Tenerife, tiene la costumbre de regalar estampas. No avisa, sorprende. Una detrás de otra, como si la jornada fuera una película lenta rodada a contraluz. Quien llega buscando playa termina llevándose algo más difícil de meter en la maleta: una colección de momentos que se quedan dentro. Cuesta contarlos. Y, aun así, da gusto intentarlo. 

La primera imagen: un pueblo que todavía huele a mar

Alcalá nació mirando al agua. Antes que destino fue puerto: un pueblo de pescadores levantado entre océano y plataneras, con sus viejas salinas, su memoria de fábrica de conservas y un muelle menudo del que aún salen barcas a primera hora. 

Esa tradición marinera no se ha mudado a un museo. Sigue ocurriendo, y se condensa en lugares muy concretos. En el muelle, cuando regresan las capturas y el pescado pasa de la barca al cajón sin intermediarios. En las mesas de los restaurantes del paseo, donde llega sin teatro, recién sacado del mar. En las conversaciones a pie de costa, frente a un Atlántico que no es decorado, sino vecino. Caminar Alcalá a primera hora es asistir a un oficio que se resiste, con dignidad, a desaparecer. 

La segunda imagen: los niños de La Jaquita

El segundo cuadro tiene risas y agua salada. Sucede en la Playa de la Jaquita, el corazón de baño de Alcalá: tres pequeñas calas de arena negra y unas piscinas naturales abrazadas por un largo paseo marítimo. 

El mar entra manso, protegido, y entonces aparecen ellos. Niños que saltan desde el borde, que se zambullen una y otra vez, que aprenden el océano como se aprende a caminar: a base de chapuzones y rodillas peladas. Con su bandera azul y su calma, La Jaquita es de esos lugares donde la playa sigue siendo juego antes que escaparate. Verlos jugar basta para entender por qué hay familias que vuelven cada verano al mismo rincón. 

La tercera imagen: San Juan y la hora del oro

La tercera estampa llega cuando el día empieza a rendirse. Basta acercarse a la cercana Playa de San Juan a última hora de la tarde. 

El cielo se enciende despacio, el agua se vuelve de cobre y, recortada en el horizonte, aparece La Gomera, azul y serena, como una isla puesta ahí a propósito para acompañar el ocaso. Es una de esas puestas de sol que no piden filtro. Piden, como mucho, silencio y un buen sitio donde sentarse a mirar cómo se apaga la luz sobre el canal. 

El motivo de tanta luz

Tanta imagen luminosa tiene una explicación. Guía de Isora es la zona de Tenerife con más horas de sol al año, y eso se nota en todo. 

Se nota en la ropa tendida, en la sombra que se busca al mediodía, en la manera sosegada con que transcurre la vida. La luz constante no es solo un dato meteorológico: termina siendo un estado de ánimo. Al residente le regala una rutina amable, sin prisas; al visitante, esa sensación tan agradable de que el día cunde más, de que siempre queda tiempo para un baño más, un café más, una imagen más antes de marcharse. 

Cómo llegar a Alcalá

Y llegar es sencillo. Desde el Puerto de Los Cristianos, un trayecto corto y cómodo en coche hacia el norte por la costa separa al viajero de Alcalá. 

Ese mismo puerto es, además, la puerta marítima a las islas vecinas: a su muelle llegan el Fast ferry La Gomera – Tenerife, el Barco de La Palma a Tenerife y el Barco de El Hierro a Tenerife. Quien aterriza en el sur de la isla lo tiene a un paso, y quien navega desde las islas occidentales puede sumar Alcalá a su ruta sin apenas desviarse. 

Quedarse a mirar

Al final, esa es la magia de Alcalá: no necesita grandes gestos para enamorar. Le basta con su luz, su mar trabajado, su arena negra y su horizonte con isla al fondo. 

Un pueblo que sigue siendo pueblo y que, casi sin proponérselo, llena el día de imágenes, de embrujo. Tantas que, al volver a casa, uno descubre que no las contó todas. Y que, en el fondo, esa cuenta pendiente es la mejor excusa para regresar. 

¿Listo para tu próxima travesía?

Reserva tu siguiente escapada y vive la esencia de las Islas Canarias viajando con Fred. Olsen Express. Empieza tu viaje aquí.

Artículos relacionados