Hay senderos que no solo se recorren con las piernas. También se caminan con la mirada, con la intuición y con cierta conciencia de estar atravesando algo que nos precede. El sendero de los Volcanes Recientes de Moya es uno de ellos: una ruta que une la cumbre con las medianías altas del norte de Gran Canaria, desde la Cruz de Tejeda hasta Fontanales, pasando por algunos de los paisajes volcánicos más singulares de la isla.
El camino arranca en un lugar que ya tiene mucho de cruce simbólico. La Cruz de Tejeda ha sido siempre algo más que una parada de carretera: es una bisagra entre vertientes, una atalaya desde la que la isla parece desplegarse en todas sus direcciones. Desde allí, el sendero avanza hacia la Degollada de Las Palomas, la Cruz de los Moriscos, la Montaña de los Moriscos, el Montañón Negro, la Caldera de los Pinos de Gáldar y Galeotes, antes de descender hacia Fontanales.
Un camino entre alisios, pinar y picón
Este es un itinerario de contrastes. A ratos aparece el pinar, a ratos el suelo oscuro recuerda que la isla también se ha escrito desde el fuego. La humedad de los alisios se deja notar en la vegetación, en la temperatura y en esa forma tan canaria que tienen las nubes de entrar y salir del paisaje sin pedir permiso. En días propicios, el camino permite ver cómo el mar de nubes se deshace hacia la Caldera de Tejeda, como si la cumbre respirara lentamente.
Pero lo interesante de esta ruta no está solo en su belleza. Está también en lo que cuenta del territorio. Durante mucho tiempo, estos caminos sirvieron para el tránsito de personas, mercancías y ganado. Fueron pasos de pastores, rutas de ida y vuelta entre la cumbre, la costa y las medianías. Por aquí también han pasado romeros, oficios y formas de vida que explican mejor que cualquier postal la relación antigua entre los canarios y su tierra.
El valor de lo reciente
El nombre del sendero no es casual. El Montañón Negro y la Caldera de los Pinos de Gáldar forman parte de una de las manifestaciones volcánicas más recientes de Gran Canaria. La ficha oficial del Ayuntamiento sitúa este recorrido dentro del Parque Rural del Nublo, el Paisaje Protegido de Las Cumbres y el Monumento Natural del Montañón Negro. Este último ocupa 193,6 hectáreas repartidas entre Moya, Gáldar, Santa María de Guía y Valleseco.
Caminar por aquí es hacerlo sobre una geología que todavía se percibe cercana. El picón, las coladas, los conos volcánicos y los pinos que resisten en el borde de la caldera construyen una escena sobria, casi esencial. No hay artificio. Solo tierra, viento, humedad y tiempo.
La Caldera de los Pinos de Gáldar, con sus viejos ejemplares de pino canario, añade al recorrido una dimensión especialmente emotiva. Son árboles que parecen estar ahí no solo para dar sombra, sino para recordar. Han visto pasar incendios, temporales, usos del monte, abandono y recuperación. En ese punto, el paisaje deja de ser únicamente bonito y se vuelve más profundo: un lugar donde la naturaleza y la historia humana se han rozado durante siglos.
Llegar a Fontanales
El descenso hacia Fontanales cambia el tono del sendero. La cumbre volcánica va dando paso a una realidad más rural: fincas, pastos, muros de piedra, barrancos y señales de una vida vinculada a la agricultura y la ganadería. Fontanales recibe al caminante con esa calma de los pueblos de medianías, donde el paisaje no se contempla desde fuera, sino que se trabaja, se cuida y se habita.
Y quizá por eso este sendero tiene tanto sentido dentro de Moya. Porque no muestra solo un recurso natural, sino una continuidad: de la cumbre al caserío, del volcán al queso, del pinar al camino viejo. Una forma de entender la isla desde sus capas, sin separarlas del todo.
Recomendaciones para hacer la ruta
La ruta es lineal y presenta un desnivel importante, por lo que conviene llevar calzado adecuado, agua, abrigo ligero —incluso en días despejados— y consultar la previsión meteorológica. En esta zona la niebla, el viento y la humedad pueden cambiar rápido.
Aunque es una experiencia muy bonita hacer todo el recorrido, si crees que puede ser demasiado para ti, que sepas que hay partes que se puede realizar en coche si se quiere adaptar la experiencia.
Cómo llegar
El sendero comienza en Cruz de Tejeda, junto al entorno del Parador, tomando la dirección del sendero PR-GC 04 hacia Valsendero. Finaliza en Fontanales, por lo que es recomendable organizar previamente el transporte de vuelta o combinar coche y guagua.
Desde Tenerife, puedes viajar con Fred. Olsen Express en la ruta Santa Cruz de Tenerife – Agaete, con una travesía directa de 80 minutos y opción de llevar coche. Desde el Puerto de Agaete, la subida en coche hacia Cruz de Tejeda ronda aproximadamente una hora, atravesando el interior de Gran Canaria hasta alcanzar la cumbre.