Para sus encuentros, se reunían en Chez Ammad, el 18 de la rue Véron, en À la Cloche
d’or (3 rue Marsant) y en una vivienda del 7 de la rue Laconte-de-Lisle. Su pasión se
truncará poco después: en 1949 Cerdan muere en un trágico accidente de avión del que
Piaf nunca se recuperará. En su memoria canta
L’hymne à l’amour
y ahoga su dolor en
alcohol y tranquilizantes.
Enamoradiza, frágil, con una voz desgarradora que atrapaba a todo el que la escuchaba…
Edith Piaf se convierte en estrella del
music-hall
en todo el mundo. Toda la gloria que le
dio su voz se la arrebató su salud; cirrosis, reumatismo, adicción a la morfina…sus últi-
mos años transcurren entre amores furtivos, gloriosas actuaciones…Y soledad, a pesar de
estar rodeada de gente.
A pesar de su lamentable estado de salud, en 1961, Bruno Coquatrix le pide que de una
serie de conciertos en su teatro, el Olympia (28 Boulevard des Capucines). Tras años de
espectáculos, el local no pasa por su mejor momento: puede desaparecer por graves proble-
mas financieros. Es aquí donde canta
Non Je ne regrete rien
y consigue salvarlo de la quie-
bra. Estas actuaciones la agotan definitivamente; Piaf fallece en 1963 en Plascasier (Niza)
junto a Thèo Sarapo, su marido desde hacía solo un año y el hombre “al que había estado
esperando”, tal y como ella misma lo definía. Sarapo lleva su cuerpo inerte aprovechando
la clandestinidad de la noche hasta París, la ciudad que tanto le dio al pequeño gorrión.
Hoy sus restos reposan, junto a los de su padre y su hija Marcelle, en el cementerio Père-
Lachaise. Su tumba se puede encontrar en la división 97 del camposanto, con una placa
que, a modo de epitafio, expresa la última frase de su conocido Himno al amor:
Dieux
réunit ceux qui s’aiment
(Dios reúne a los que se aman).
was married. To meet, they went to Chez Ammad, 18, Rue Véron, to À la cloche d’or (3,
Rue Marsant) and to an apartment in 7, Rue Laconte-de-Lisle. The passion was to be
short lived: in 1949 Cerdan died in a tragic plane crash, and Piaf was never to recover.
In his memory, she sings
L’hymne à l’amour
and drowns her sorrows in alcohol and
tranquilisers.
Romantic, fragile, with a heartrending voice which captivated whoever listened
to her… Edith Piaf became a music hall star all around the world. All the
glory her voice had given her was snatched away by her health: cirrhosis,
rheumatism, addiction to morphine; and her last years passed by between
fleeting affairs, glorious performances and solitude, despite being
surrounded by people.
Despite her frail health, in 1961 Bruno Coquatrix asks her to give a series of
concerts in his theatre, the Olympia (28, Boulevard des Capucines). After years
staging shows, this establishment was not at its best and was threatened with
closure due to serious financial problems. This is where she sings
No, je ne regrette
rien
and manages to save the theatre from bankruptcy. These performances tire her out
completely: Piaf dies in 1963 in Plascasier (Nice) beside Thèo Sarapo, her husband of only a
year and the man “I was waiting for”, as she would define him. Under the secrecy of night,
Sarapo takes her inert body to Paris, the city that had given so much to the little sparrow.
Now she rests, together with her father and her daughter Marcelle, in the Père-Lachaise
cemetery. Her tomb can be found in the 97th division of the graveyard with a plaque
bearing as epitaph the last phrase of her well-known
L’hymne à l’amour
:
Dieux réunit
ceux qui s’aiment
(God reunites those who love each other).
eDITH WAS A
ROMANTIC, fragile
PERSON, with a
heartrending
voice which
captivated
EVERYBODY
edith era
Enamoradiza,
frágil y con
una voz
desgarradora
que atrapaba a
todos
Yves Montand.
Tumba de Edith, en el cementerio Père-Lachaise.
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