champions, experienced sailors, newcomers
as well as up and coming Optimist class
competitors have been winter regulars in this
emblematic club of Gran Canaria for a couple
of decades now.
The idea arose in the nineties. Fernando León
Boissier, who was preparing in Barcelona for
the Atlanta 96 Olympic Games, decided that it
would be more beneficial for him if he did his
winter training in his club in Gran Canaria, on
account of the climate and the conditions of
the race course. He spoke with other crews of
the Tornado class –the vessel he was sailing at
the time– and encouraged them to travel to his
Sailing Club, organising the first training event.
“We had a spell of a few regattas with cold and
strange wind conditions on the mainland, so I
thought of talking to the best Tornado crews,
which included us, to convince them to train
here. I spoke with the club and, as always, they
were very co-operative…” recalls the person
who, by theway, was toendupwinning thegold
medal in Tornado class in Atlanta 96 together
with his crew member, Pepote Ballester from
Castellón. From eight vessels in the nineties to
around three hundred right now; the project–
later called
Gran Canaria Sail
in Winter
- has
never stopped growing.
“se me ocurrió
hablar con los
mejores equipos de
Tornado, entre
los que estábamos
nosotros, para
entrenar aquí”
“I thought of
talking to the best
Tornado crews,
which included us,
to convince them
to train here”
de Europa, experimentados regatistas, figu-
ras juveniles y también la cantera de la clase
Optimist son habituales del emblemático
club grancanario en invierno desde hace ya un
par de décadas.
La idea surgió en los 90. Fernando León Boissier,
que preparaba en Barcelona los Juegos Olímpi-
cos Atlanta 96, pensó que en Gran Canaria,
en su club, sacaría más jugo a los entrena-
mientos de invierno por el clima y las con-
diciones del campo de regatas. Habló con
otras tripulaciones de la clase Tornado –el
barco en el que navegaba entonces-, los ani-
mó a trasladarse al RCNGC y montó el pri-
mer entrenamiento.
“Teníamos un paréntesis temporal de pocas re-
gatas y condiciones de frío y vientos extraños en
la Península y se me ocurrió hablar con los mejo-
res equipos de Tornado, entre los que estábamos
nosotros, para entrenar aquí. Hablé con el club,
como siempre, muy predispuesto…” rememora
quien, por cierto, acabaría ganado la medalla de
oro en la clase Tornado en Atlanta 96 junto a su
tripulante, el castellonense Pepote Ballester. De
aquellos ocho barcos de los años 90 a los alrede-
dor de tres centenares de la actualidad: el proyec-
to –bautizado después como
Gran Canaria Sail
in Winter
- no ha hecho más que crecer.
1...,7,8,9,10,11,12,13,14,15,16 18,19,20,21,22,23,24,25,26,27,...68