océanos
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something I find very moving: the
moment a child approaches me
and asks me when I’m going to do
a second comic on La Bajada. This
is the greatest compliment I could
be given. You realise that you are in
a community, that you’re part of it.
Some artists are very afraid of co-
operating with communities. They
thirst for notoriety. They think that
their names will fade, and that’s a
mistake. Art is connecting with the
public, and painting is a language.
Could that be a way of
democratising art?
Absolutely. The tradition of La
Bajada stems from a revolutionary
action. After a prolonged drought,
one night, the shepherds broke
down the door of the chapel,
and took their Virgin to Valverde,
leaving her in the Lemus cave. They
fled, being afraid they would be
detained, because anything could
havehappenedtothem.ThatVirgin
became an icon, because it rained
while she was here. The shepherds
showed that when you believe in
something you have to fight for it,
even if you have to break the doors
of chapels or whatever.
Youdonateda triptych toEl Hierro,
which is exhibited in the Church of
La Concepción in Valverde. How
did that idea come about?
Five years ago, boatpeople arrived
in La Caleta and in La Restinga. The
locals took care of them. Suddenly,
again via the sea, a reality lands
on the island, from another place,
people with needs. The islanders,
rather than adopt a racist or
reluctant attitude, went out of their
way to help them. On seeing that, I
was reminded of the period when
the Virgin arrived on that boat.
Those frightened seafarers, who
had braved the Atlantic, end up on
an island where the locals give them
cheese, food, where they are helped.
I had to reflect that generosity.
Those seafarers, whowere supposed
to take the Virgin to Cuba, because
that was their assignment, leave her
here. That’s how they respond to
the hospitality of the island, and that
is reflected in the triptych, which was
blessed by the Church.
pueden dar. Te das cuenta de que
estás en la sociedad, que formas
parte de ella. Hay mucho miedo
por parte de algunos artistas a
colaborar con colectivos. Tienen
mucho afán de protagonismo.
Piensan que su nombre quedará
difuminado y eso es un error. El
arte es conectar con el público, y
la pintura es un lenguaje.
¿Eso es de alguna forma democra-
tizar el arte?
Absolutamente. El fenómeno
de La Bajada parte de un acto
revolucionario. Tras una pro-
longada sequía, una noche, los
pastores rompieron la puerta de
la ermita, y trajeron a su Virgen
hasta Valverde, dejándola en
la cueva de Lemus. Huyeron,
por temor a que los detuvieran,
porque les podría haber pasado
cualquier cosa. Esa Virgen se
convirtió en un icono, ya que
llovió al estar aquí. Los pasto-
res demostraron que cuando
crees en algo tienes que luchar
por ello, así rompas puertas de
ermitas o lo que sea.
¿Has donado un tríptico a El
Hierro, que se exhibe en la Igle-
sia de La Concepción de Valver-
de ¿cómo surge esa idea?
Hace unos 5 años llegaron ca-
yucos con inmigrantes a La
Caleta, y a la Restinga. La po-
blación los arropó. De repente,
otra vez por el mar, llegaba a la
Isla una realidad, de otro sitio,
gente con necesidad. Los herre-
ños, en vez de tomar una acti-
tud racista o temerosa, se des-
vivieron en ayudarles. Al ver
eso me trasladé a la época en la
que llegó la Virgen a bordo de
ese barco. Esos navegantes con
miedo, que se habían aventura-
do en el Atlántico y les aparece
una isla donde sus habitantes
les dan quesos, alimentos, los
ayudan. Esa generosidad tenía
que reflejarla. Aquellos na-
vegantes que debían llevar a
Cuba a la Virgen, porque ese
era su encargo, la dejan aquí.
Responden así a la hospitalidad
herreña, y eso queda reflejado
en el tríptico, que fue bendeci-
do por la Iglesia.
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